el "capital erótico"

¿No les ha pasado que hay algunas percepciones o conclusiones rondando en su mente, como humo, y de repente escuchan a alguien definir en dos palabras a esa amalgama deforme de ideas? Hoy me pasó mientras escuchaba uno de mis podcasts favoritos, llamado "Le Coeur sur la Table". Ese podcast fue una recomendación  y rápidamente se convirtió en una de las escuchas más reflexivas con las que me he topado en Spotify. Habla sobre relaciones humanas, amor, sexo, identidad, en fin. 

Resulta que el episodio que estaba escuchando se llama "El mercado del corazón" (Le marché du coeur) y se centraba en cómo nos acercamos a nuestras relaciones desde una postura de "consumidor". Esto quiere decir que lo que más nos preocupa es probar que podemos "conquistar" a la persona que los demás desean y ser al mismo tiempo deseables, para así aumentar las probabilidades de estar con quien queramos. Este posicionamiento social a través de relaciones amorosas o sexuales, es lo que se considera como nuestro "Capital Erótico". 

¡Qué frase! 

C'est un déclic total.

Casi me caigo de la bicicleta estacionaria cuando la oí. 

Pero vamos por partes.

Primero, hay que definir la palabra "capital". No "hay que" realmente, pero yo soy de los nerds que son adictos a la Real Academia Española. Entonces, la tercera definición planteada por la RAE es: Hacienda, caudal o patrimonio...y esa es la que interesa en esta discusión. La noción de capital está directamente ligada a la posesión, a tener algo. No solamente tener algo, la idea es tener algo que sea percibido como valioso, lo cual permite transformar ese capital en beneficios. 

Visto de esta manera, el "Capital Erótico" implica que el otro deja de ser un sujeto real, corpóreo, complejo, incompleto y humano, para convertirse en parte de un patrimonio. De allí que alguien sea "un buen partido", pero que también "haya muchos peces en el océano", o que inevitablemente pensemos que "podríamos o nos merecemos estar con alguien mejor". Gente empieza a formularse como desechable, prêt à porter, obsoleta, innovadora, cara, barata, de primera necesidad, lujosa. Las aplicaciones de citas son configuradas como catálogos, los artistas se hacen mucho más interesantes si dejan ver que no están con nadie, porque eso señala el inicio de la subasta. 

Es una idea arraigada profundamente en nuestras vidas desde hace siglos, que aún hoy atraviesa fronteras lingüísticas. En inglés se dice que alguien "is a keeper", lo cual indica que deberíamos "quedárnoslo", cuando seduces a alguien en un bar "you pick them up", como si fueran juguetes delicadamente colocados en una vidriera. El mismo significado tiene en francés "choper", que significa tener o atrapar y es usado en el contexto de un intento exitoso de conquista. En algún punto de nuestra historia, el único recurso que tenía una mujer para ser vista como un individuo en la sociedad, era el matrimonio. Lo cual generó, naturalmente, las expresiones "marry up" y "marry down", según fuera la calidad de la decisión que las llevara al altar. No escasean ejemplos. 

Analizándolo a profundidad, el Capital Erótico presenta dos problemas fundamentales: el primero es que no podemos relacionarnos realmente con objetos. Mientras la pareja sea un "algo" y no un "alguien", no hay vulnerabilidad, verdad o sentimiento posible. El otro, es la incapacidad de existir de manera válida durante los periodos de soledad. Si las relaciones amorosas o sexuales son esenciales para la identidad, ¿Qué pasa cuando nos toca dormir solos? ¿Cuando no hay nadie (o nada, más específicamente) para confirmarnos? 

Así como terminar un libro es un acto revolucionario contra la estupidez colectiva, la auténtica conexión con la otredad y el amor, serían los dos pilares de la revolución contra el Capital Erótico.       

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