Cosas que aprendí en la cocina: ganarse el derecho a la improvisación.
Cocinar es una actividad altamente sensual. Principalmente porque tanto el proceso, como la apreciación culinaria, requieren de todos nuestros sentidos. Todos. Hasta la audición. Si no me crees, calienta aceite en un sartén y echa ajo y cebolla, para que escuches el hermosísimo sonido sibilante con el que inician casi todos los platillos salados deliciosos, o haz la prueba de darle golpecitos a la corteza de una arepa para saber si está lista. Te lo digo: todos. En fin, disfrutar un platillo es una acción de varias dimensiones, algo así como un placer polivalente. Sin embargo, a la mayoria de nosotros, (que tenemos más crédito como comensales que como cocineros) se nos olvida frecuentemente que detrás de la muy hedonista puesta en escena, todo lo que pasa con los alimentos dentro de una cocina es ciencia. Inspiración y sello personal, claro. Pero, en principio, un conjunto de reacciones químicas que los cocineros han aprendido a manipular para lograr sabores y texturas específicos...