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Showing posts from June, 2021

las niñas de su casa y Colette se confesse

 No sé si es una costumbre de quienes somos propensos a la soledad, pero una de las cosas que más disfruto es escuchar podcasts. Hay un atractivo incomprensible en esas voces incapaces de interacción, que me acompañan a cocinar, me facilitan la titánica tarea de pasar media hora en la bicicleta estacionaria y comen conmigo. Sus presencias lejanas no solo me tranquilizan, sino que también me han permitido reflexionar sobre una variedad de temas que no es despreciable. Así que hoy quiero escribir sobre mi último descubrimiento: el podcast erótico "Colette se confesse".  Es un podcast en francés, con episodios de aproximadamente 20 minutos, durante los cuales Colette narra diferentes aventuras eróticas o sexuales. Me cuesta describir las narraciones, pero creo que la mejor manera de hacerlo sería que son relatos de una mujer que genuinamente disfruta el sexo desde la sensualidad, que se reafirma apropiándose de su deseo y que entiende la belleza posible en una noche casual, en u...

la segunda taza de café y las leyendas familiares.

Quienes me conocen saben que amo el café. No me refiero a lo que sirven en Starbucks, que es más postre que otra cosa. Me refiero al café en su estado más puro: sin azúcar, sin leche, sin crema, corpóreo e innegable. Lo amo porque es una conexión con mi padre, de tardes en Susy's Cookies tomando café de máquina y comiendo galletas, lo amo porque el primer sorbo ardiente en la mañana me trae paz, lo amo porque no le interesa convencer a nadie de nada. El refresco, empalagoso, es una súplica de popularidad. El café es fuerte y no le importa que estés o no acostumbrado al amargor. Es una bebida que no pide permiso para ser exactamente lo que es. Con todo, hace algunas semanas me tocó renunciar al café de la tarde. Lo cierto es que empecé a tener insomnio. Obviamente hay un componente emocional campante allí, pero la cafeína tampoco ayudaba y, definitivamente, insomnio no es algo que un profesor quiera tener. ¿Le ha pasado que, repentinamente se siente tan cansado que podría quedarse d...

el "capital erótico"

¿No les ha pasado que hay algunas percepciones o conclusiones rondando en su mente, como humo, y de repente escuchan a alguien definir en dos palabras a esa amalgama deforme de ideas? Hoy me pasó mientras escuchaba uno de mis podcasts favoritos, llamado "Le Coeur sur la Table". Ese podcast fue una recomendación  y rápidamente se convirtió en una de las escuchas más reflexivas con las que me he topado en Spotify. Habla sobre relaciones humanas, amor, sexo, identidad, en fin.  Resulta que el episodio que estaba escuchando se llama "El mercado del corazón" (Le marché du coeur) y se centraba en cómo nos acercamos a nuestras relaciones desde una postura de "consumidor". Esto quiere decir que lo que más nos preocupa es probar que podemos "conquistar" a la persona que los demás desean y ser al mismo tiempo deseables, para así aumentar las probabilidades de estar con quien queramos. Este posicionamiento social a través de relaciones amorosas o sexuales, ...

la identidad y Sound of Metal

 Hace algunas semanas vi la película "Sound of Metal", me llamó la atención porque habla sobre la comunidad sorda. Sin embargo, no creo que sea éste el tema que mejor explora. Yo la interpreté como un estudio sobre la identidad y el caos.  La película muestra un duelo grave, el duelo de alguien que pierde una pieza fundamental de sí mismo: imagínese ser músico y quedarse sordo, de un día para otro, sin explicación aparente. Honestamente, este tema removió uno de mis miedos más voraces: la pérdida, por supuesto. Pero más que eso, la pérdida repentina.  Hace algunos años, mi papá tuvo un accidente cerebrovascular. Ese momento es, sin duda alguna, lo más devastador que me ha pasado, aunque no me pasara a mí. No solo estaba lejos de él y sin posibilidad de acompañarlo, enterándome de cómo seguía cuando el pésimo internet venezolano lo permitía, sino que abrió la puerta hacia temores que yo no había siquiera considerado. Me sentí como el niño que vive por primera vez la muerte...

la estupidez y la sociedad del entretenimiento.

 En estos días terminé un libro. Ya había hablado un poco sobre la identidad maleable y cómo ultimamente no había "estado siendo" una persona que leyera libros. Pero algo me hizo reflexionar. Hay momentos que son así: cortes transversales de la tranquilidad, imposibles de ignorar, escandalosos en la forma despreocupada que tienen de aparecer.  En mi caso, estaba hablando con un grupo de estudiantes sobre las clases virtuales y cómo les habían afectado desde que empezó la pandemia. Estoy acostumbrada a que la mayoría de los alumnos exprese su descontento con la dinámica en línea, principalmente porque trabajo con adolescentes y extrañan el componente social del aula. Sin embargo, no esperaba que una estudiante me dijera, con total parsimonia, que para ella eran particularmente difíciles porque "nunca lograba concentrarse más de 10 minutos en la misma actividad, y sin tener al profesor allí, menos".  Eventualmente, la clase terminó y, cuando la última estudiante se de...