la carta.
Una de mis mejores amigas hizo durante la semana un curso en línea sobre desarrollo del amor propio. Cada día de la semana había una nueva tarea y, la de la última sesión, fue escribir una carta de amor para ella misma. Aquí va mi espeluznante intento de cumplir con esta actividad. Después de todo, llevo 34 años conmigo misma y nunca me he escrito nada. Yose, Cuando empecé a escribirte esta carta, quise pensar en qué tipo de carta te gustaría leer. Ciertamente, nada que se pareciera a la correspondencia cursi de tiempos pasados, nada en verso, nada en físico que pudiera (y aquí nos dio escalofríos) ser sellado con un beso de labial rojo o rociado con cantidades insólitas de algún perfume frutal nauseabundo. Me atrevo a decir que lo que más te impresionaría, sería la especificidad. Ya lo dijo Octavio Paz: la diferencia entre estar enamorado o no, es que no da lo mismo esa persona o cualquier otra. Además, uno de los fetiches más conocidos de los docentes es encontrar a ...