la carta.

Una de mis mejores amigas hizo durante la semana un curso en línea sobre desarrollo del amor propio. 

Cada día de la semana había una nueva tarea y, la de la última sesión, fue escribir una carta de amor para ella misma. Aquí va mi espeluznante intento de cumplir con esta actividad. Después de todo, llevo 34 años conmigo misma y nunca me he escrito nada. 


Yose,

Cuando empecé a escribirte esta carta, quise pensar en qué tipo de carta te gustaría leer. Ciertamente, nada que se pareciera a la correspondencia cursi de tiempos pasados, nada en verso, nada en físico que pudiera (y aquí nos dio escalofríos) ser sellado con un beso de labial rojo o rociado con cantidades insólitas de algún perfume frutal nauseabundo. 

Me atrevo a decir que lo que más te impresionaría, sería la especificidad. Ya lo dijo Octavio Paz: la diferencia entre estar enamorado o no, es que no da lo mismo esa persona o cualquier otra. Además, uno de los fetiches más conocidos de los docentes es encontrar a alguien que sepa "justificar adecuadamente su respuesta". Querrías asegurarte de que te estoy escribiendo a ti y a más nadie, todo lo demás sería prosa vacía, tal vez algo graciosa, dependiendo de la gravedad. 

Entonces, me pones en un aprieto, mujer. Incluso a nuestra edad, el amor es difícil de racionalizar. Ya te ha pasado, que ves "algo" en la gente y se te hace imposible explicar más elocuentemente el motivo de tu atracción. Peor aún, escribirte es enfrentarme a la verdadera naturaleza de lo que siento por ti. Creo que la mayoría de la gente existe sin amarse, corriendo hacia una versión de sí mismos que sí puedan aceptar y amar. Pero allá, en un futuro lleno de condiciones que no termina de llegar. Otra gente le tiene pavor al narcisismo y ni se lo pregunta. Suele ser el mismo tipo de gente que te dice: "Hay cosas más importantes que X". Prefieren desaparecer en las necesidades de otros y que siempre piensan que hay miles de cosas por hacer antes que amarse a sí mismos. Claro, hasta que ven que las personas que los rodean no tienen manera de responder de manera justa a un sacrificio de tal magnitud, y ninguna relación humana los satisface. 

El párrafo anterior cumple la función de facilitarte esta lectura. Sé que te incomoda recibir este tipo de textos, o que probablemente no es de mí de quien te gustaría recibirlos, pero quise abordar generalidades sobre el amor propio para darte la tranquilidad de saber que esta no será una carta ridículamente rosa. 

 Hablemos de lo que he aprendido de ti en los últimos años: me gusta que eres una mujer inteligente y divertida, pero sobre todo, que lo sabes. Me gusta que eres mucho más sensible de lo que la mayoría de la gente piensa. Las ausencias, los rechazos, las palabras de la gente que te importa nunca te dejan indiferente. Si el contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia, supongo que eso significa que eres un ser humano empático y capaz de amar a otros...o, por lo menos, que podemos con total certeza descartar que seas psicópata, lo cual es un alivio. 

Me gusta la ternura que te producen los indefensos, la manera feroz en la que te gustaría defenderlos de todo, aunque sepas que eso los anularía y que, al fin y al cabo es imposible. Tu instinto de proteger a quien lo necesita está allí, listo para saltar ¿Qué daño hace una tía loca más?

Otra cosa que me gusta, es que has aprendido a escoger las batallas. Lo primero ante la controversia es hacerse una opinión, lo segundo es entender con quién vale la pena compartirla. Estoy segura de que inernalizar esto ha sido una de las medidas adaptativas más importantes de los últimos años y estoy orgullosa de ti por eso. No me ha tocado extrañar a la veinteañera que por todo se sentía violentada. Al final, mucho menos de lo que pensamos es en realidad personal. 

También, y creo que esto terminará siendo lo más importante, sé que puedo contar contigo. Hay un duelo pendiente de la vida que "ya deberíamos tener". A ese duelo lo acompaña, por supuesto, la incertidumbre de no saber qué vida sí tendremos. Pero en medio de toda esa tribulación, hay una persona que ha logrado cosas importantes: empezar en un nuevo país, llegar eventualmente a una vida independiente, aprender a soltar lo que no encaja, ayudar a su familia. 

Con eso quiero despedirme. Tú y yo somos de amores sólidos. Es lo que buscamos, lo demás nos parece demasiado iridiscente, demasiado infantil. Así que la mejor forma en la que puedo expresarte lo que siento es diciéndote que confío en ti. Siempre. Confío en ti para resolver y avanzar. Tengo guardados algunos resentimientos profundos por decisiones que tomaste en el pasado, como suele ser el caso en relaciones de más de 30 años. Sin embargo, al final del día, no hay nadie más con quien me gustaría vivir este tiempo. 

Solo me queda decir que todo indica que sí te amo, pero como un hecho, no como una máxima pop reutilizable.  

...y que si tuviera a la mano un labial rojo y un perfume, no dudaría en usarlos, nada más para verte hacer esa mueca de asco absoluto. 


Comments

Popular posts from this blog

Querido YouTube, tengo más de 30...

florecer es un tipo de angustia.

nunca solo.